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¿Qué es el glaucoma y cómo se previene?

5 min de lectura

El glaucoma no duele, no avisa y puede dejarte sin visión periférica sin que te des cuenta. Todo lo que tenés que saber.

La enfermedad que no avisa

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. Lo que lo hace especialmente peligroso es que en la mayoría de los casos no produce ningún síntoma hasta etapas muy avanzadas.

Esto significa que la persona puede estar perdiendo visión de forma progresiva durante años sin saberlo. Cuando los síntomas aparecen, el daño ya está hecho — y es permanente.

Cómo funciona

El ojo produce constantemente un líquido llamado humor acuoso que nutre sus estructuras internas. Normalmente, este líquido drena por un canal especial. Cuando el drenaje se obstruye o es insuficiente, la presión dentro del ojo sube.

Esa presión elevada daña el nervio óptico — el cable que conecta el ojo con el cerebro. A medida que el nervio se daña, el campo visual se va achicando, primero en la periferia y eventualmente en el centro.

Existe una forma de glaucoma de ángulo cerrado que sí produce síntomas agudos (dolor, náuseas, visión borrosa repentina), pero es menos frecuente. La forma más común, el glaucoma de ángulo abierto, es completamente silenciosa.

Factores de riesgo

Antecedentes familiares — Si un padre o hermano tiene glaucoma, tu riesgo se multiplica significativamente.

Edad — El riesgo aumenta de manera importante a partir de los 60 años.

Miopía alta — Las personas con miopía mayor a -5 dioptrías tienen mayor predisposición.

Diabetes — Altera la circulación ocular y aumenta el riesgo.

Uso prolongado de corticoides — Por gotas, cremas o medicación oral.

Cómo se detecta

La prueba más importante es la tonometría — la toma de presión ocular. Es indolora, dura segundos y consiste en un pequeño soplo de aire sobre el ojo.

Pero la presión sola no alcanza. Un diagnóstico completo incluye también la evaluación del nervio óptico mediante fondo de ojo y, en algunos casos, campos visuales computarizados.

En AURA realizamos tonometría en todos los pacientes como parte del examen completo. No es un extra — es parte del control rutinario.

El tratamiento

El glaucoma no tiene cura, pero se puede controlar. Con tratamiento adecuado — generalmente gotas oftálmicas que reducen la presión — se puede frenar el daño y preservar la visión durante décadas.

Por eso la detección temprana es tan importante: si encontramos presión elevada o signos de daño en el nervio óptico antes de que la visión se afecte, podemos intervenir a tiempo.

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