La respuesta corta: una vez al año. La respuesta larga: depende de tu edad, factores de riesgo y si usás pantallas muchas horas por día.
La regla general
Para adultos sin problemas visuales conocidos, la recomendación es un control cada 12 a 24 meses. Si usás anteojos o lentes de contacto, una vez al año. Si ves perfecto y tenés menos de 40 años, cada dos años es suficiente.
Esta frecuencia aplica para personas sanas, sin enfermedades crónicas y sin síntomas. Si tenés alguno de los factores de riesgo que mencionamos más adelante, el intervalo debería ser menor.
Cuándo ir aunque veas bien
El mayor error que comete la gente con su salud visual es esperar a tener síntomas. Muchas enfermedades oculares, como el glaucoma o la degeneración macular, avanzan sin dar señales hasta que el daño ya es significativo.
También hay condiciones que se instalan de a poco y uno se va acostumbrando: no te das cuenta que estás viendo peor porque el cambio fue gradual. Un control externo lo detecta enseguida.
Factores que hacen que debas ir más seguido
Diabetes — La retinopatía diabética es una de las principales causas de pérdida de visión. Si tenés diabetes, el control oftalmológico debe ser anual como mínimo.
Hipertensión arterial — La presión alta afecta los vasos sanguíneos de la retina. Control anual recomendado.
Antecedentes familiares de glaucoma — El glaucoma tiene un fuerte componente genético. Si un familiar directo lo tiene, revisate anualmente.
Alta miopía — Los pacientes con miopía mayor a -5 dioptrías tienen mayor riesgo de desprendimiento de retina. Control anual obligatorio.
Uso intensivo de pantallas — Si pasás más de 6-8 horas al día frente a pantallas, revisate seguido. Los cambios refractivos pueden acelerarse.
Síntomas que requieren consulta urgente
No esperes el próximo control anual si aparece alguno de estos: destellos de luz o relámpagos visuales, aparición súbita de manchas o hilos flotantes en tu campo visual, pérdida repentina de visión en un ojo, dolor ocular intenso, o visión borrosa que aparece de golpe.
Estos pueden ser signos de desprendimiento de retina, glaucoma agudo u otras urgencias que requieren atención el mismo día.
El control en niños
Los niños deberían tener un primer control entre los 3 y 4 años, antes de entrar al jardín. Muchos problemas de aprendizaje y concentración en la escuela tienen raíz en problemas visuales no detectados.
Un niño no sabe que ve mal — no tiene referencia de cómo se supone que tiene que ver. Por eso el control externo es fundamental.
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